¿POR QUE ME BAUTICE EN EL NOMBRE DE JESUS (YESHUA)?
Por Rafael Rodriguez
“Me bauticé solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshua), porque el pastor que me trajo al conocimiento del evangelio, teniendo él la doctrina del bautismo en la Trinidad, me aseguró que el bautismo en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshua), era el correcto”

Era el año 1977 cuando  Dios en su grande misericordia me llamó a sus caminos, yo fui el primero en sorprenderme, al encontrar que en Mateo 28:19 nuestro Señor decía que había que bautizarse en agua, “invocándose el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, pero a la vez, en Hechos 2:38 encontraba que el apóstol Pedro y los demás discípulos bautizaros a alrededor de tres mil judíos, “en el nombre de nuestro Señor Jesús, el Cristo”.

Al preguntarle a mi pastor (quien pertenecía a la iglesia pentecostés Libre donde se bautizaban en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo) para que me aclarara la difícil situación en que me encontraba en aquel momento y esperando que me sacara de la duda, me respondió lo siguiente:
Te voy a ser sincero ya que tú has sido muy fiel conmigo y eres quien me ayuda a dirigir las alabanzas en la iglesia: La verdad, “la fórmula que aparece en el libro de los Hechos es la correcta, pero quienes bautizan de esa manera, son un grupo muy pequeño, y además son muy criticados, rechazados y hasta atacados por el resto de los cristianos”.
Yo le dije que si él creía que el bautismo en agua tenía que llevarse a cabo “en el nombre de nuestro Señor Jesús, solamente: ¿Por qué él no lo hacía de esa manera”, y su contestación fue la siguiente:
¡Porque de hacerlo así la organización me desconocería, tendría que entregar mis credenciales o carnet de pastor, y desde ese momento ya no sería nada!
Esa fue la razón por lo que salí de aquella iglesia, pues no me sentí seguro ya que el mismo pastor me hacía aquella declaración, y ahora creo que aunque era un joven recién convertido, fui más valiente que él, al salir a enfrentarme con muchos problemas como él mismo me lo había dicho: “A ser muy criticado, a ser muy rechazado, y hasta a ser atacado sin piedad”, por muchos cristianos.

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“Me bauticé solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshua), porque el apóstol Pedro también estuvo presente cuando (supuestamente, según Mateo, nuestro Señor mandó bautizar en el nombre del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo), sin embargo, cuando Pedro inspirado por el Espíritu Santo, mandó bautizar y bautizó, lo hizo solo  en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshúa)”

Leamos el (supuesto) mandamiento de nuestro Señor:
Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
Ahora, meditemos muy cuidadosamente, antes que nada, en las primeras tres palabras de Mateo 28:19, (cuando supuestamente Mateo asegura que nuestro Señor les mandó, que llegado el momento en que  la gente recibiera el mensaje del evangelio, se les bautizara en el nombre de Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo): Y descubramos que cuando el apóstol Mateo asegura que nuestro Señor mandó bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: ¡También el apóstol Pedro estaba presente!
Veamos estas tres primeras palabras, que para mí son de suma importancia en la gloriosa verdad que estamos buscando descubrir por medio de este libro:
Mateo 28:19, “por tanto, id”.
Cuando el apóstol Mateo asegura que nuestro Señor dijo, “Por tanto id” o “Vayan pues”, claramente nos está descubriendo:
Que nuestro Señor Jesús (Yeshúa) se dirigió a todo el grupo de los discípulos, entre los cuales, por supuesto, se encontraba no solo el apóstol Mateo, quien escribió el evangelio que lleva su nombre: ¡Sino también, el mismo apóstol Pedro!
Lo primero que debemos descubrir, para poder entender lo que le quiero decir, es que entre todos los discípulos que estaban reunidos (el día que supuestamente Mateo asegura que nuestro Señor dijo que se bautizara en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo), el apóstol Pedro también se encontraba entre los demás apóstoles, quien supuestamente estaba escuchando lo mismo que Mateo, sin embargo, cuando le toco a él, como líder del grupo llevar a cabo el bautismo el día de Pentecostés:
¡Lo hizo solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshúa), el Cristo!
Surge entonces, una pregunta:
¿Por qué será entonces, que si también el apóstol Pedro estaba entre todos los discípulos, y escuchó lo mismo que escuchó Mateo de labios de nuestro Señor, cuando según el apóstol Mateo, nuestro Señor dijo que bautizaran en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
Al final, terminó bautizando y mandando bautizar solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshúa)?
Leamos una vez más el contexto de Mateo 28:19, para que descubramos, que los dos apóstoles Mateo y Pedro, se encontraban juntos cuando Mateo asegura que nuestro Señor Jesús mandó a todos bautizar en la Trinidad:
Mateo 28:16, dice:
Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
Note muy cuidadosamente, las dos cosas que muestra el versículo 16:
Mateo 28:16-A “Los once discípulos se fueron a Galilea”.
No podemos negar, que de acuerdo a lo que enseñan las Sagradas Escrituras, por medio de esta primera parte de este versículo:
“Tanto el apóstol Mateo como el apóstol Pedro, se encontraban “entre aquellos once discípulos”, que dice Mateo: “Que se fueron a Galilea”.
Mateo 28:16-B “Se fueron al monte donde el Señor les había ordenado que se fueran”.
Nuevamente, descubrimos: “Que los once discípulos, entre ellos Mateo y Pedro, todos ellos se fueron al monte donde nuestro Señor les había ordenado”.
Es necesario tomar en cuenta, que aunque el apóstol Mateo dice en este momento, “que fueron solo once los que se fueron al monte donde el Señor les había mandado”, el que faltaba no era el apóstol Pedro, sino Judas, quien acababa de ahorcarse.
En resumen:
En Mateo 28:16 “los once discípulos (entre ellos Mateo y Pedro) se fueron a Galilea”.
Una vez, más:
¿No estaba el apóstol Pedro entre aquellos once discípulos que se fueron a Galilea al monte donde su Señor les había ordenado que se fueran, y no escucharía también el apóstol Pedro a nuestro Señor decir que debían bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo a todos los que creyeran al evangelio? ¿Por qué entonces, él mismo tendría que mandar bautizar y bautizar solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús, a alrededor de tres mil judíos en aproximadamente 50 días después del supuesto mandamiento de neustro Señor en Hechos capítulo dos?
Ahora, meditemos muy atentamente, lo que dicen las Sagradas Escrituras en Mateo 28:17:
Mateo 28:17 Y “Cuando le vieron, le adoraron”; pero algunos dudaban.
Note cuidadosamente, como en este versículo, dice muy claramente:
“Que los once discípulos, (entre los cuales estaban Mateo y Pedro) todos le vieron y le adoraron”
Una vez más, descubrimos:
“Que entre los once dsicipulos que adoraron al Señor, se encontraban, los apóstoles Mateo y Pedro”.
Conclusión:
Entre todos los discípulos que vieron y adoraron a nuestro Señor Jesús resucitado, también estaba el apóstol Pedro quien supuestamente también debe haber escuchado lo que según Mateo asegura que nuestro Señor había dicho en Mateo 28:19, es decir:
¡Que a todos los recién convertidos al evangelio, los bautizaran en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo!
Mi pregunta, es:
Si el apóstol Pedro estuvo allí, y escuchó decir al Señor Jesús que a los que creyeran al evangelio los bautizaran en la Trinidad:
¿Por qué entonces, él habría de bautizar solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshúa) en aproximadamente cincuenta días después?
Ahora, aquí encontramos otra cosa la cual también debemos leer muy cuidadosamente, y esto se encuentra precisamente: ¡En un versículo antes del supuesto mandamiento de Mateo 28:19, que es el centro de la gran discusión en estos tiempos!
Leámoslo:
Mateo 28:18-A Y Jesús se acercó y “les habló diciendo”.
¿Ha leído usted, juntamente conmigo, cómo el apóstol Mateo asegura: “Que nuestro Señor se acercó a los once”?
De nuevo podemos descubrir por medio de este último versículo:
Que todos los que ahora conocemos como los apóstoles, “incluyendo a Mateo y a Pedro, todos escucharon la última declaración de nuestro Señor”.
Notemos una vez, más, que nuestro Señor “se acercó a los once”….”Y les habló a los once” entre los cueles se encontraban los apóstoles Mateo y Pedro.
Tomemos muy en cuenta esto, porque estos son los puntos que hacen la diferencia.
Y la declaración que les hizo nuestro Señor, “después de acercarse a los once y hablarles a los once”, es la siguiente:
Mateo 28:18 ¡Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra!
En otras palabras:
Nuestro Señor Jesús, en un versículo antes de supuestamente dar el mandamiento de bautizar en la Trinidad, es decir, en Mateo 28:18, “asegura que toda autoridad y toda potencia residen solamente en él”, ¿Y cómo es que él mismo pueda decir en el versículo siguiente, es decir, en Mateo 28:19, que los créditos en el bautismo, que solo es un símbolo de la realidad que es su muerte, sepultura y resurrección, sean distribuidos entre él, el Padre, y el Espíritu Santo, si él es el único que murió y resucitó? ¿Está usted de acuerdo, hermano, hermana, que ni el Padre, ni el Espíritu Santo murieron y resucitaron?
Para que me entienda mejor, lea usted la otra razón que tuve para bautizarme solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshúa).

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“Me bauticé solamente en el nombre de nuestro Señor Jesús (Yeshua), solamente, porque el bautismo es el símbolo de la muerte, sepultura y resurrección solamente de nuestro Señor, y no también del Padre y del Espíritu Santo”

Escuchemos el testimonio de los mismos labios de nuestro Señor, “de que él sería el único que moriría y resucitaría, pero no el Padre ni el Espíritu Santo”:
Mateo 16:21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Mateo 17:22-23 Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, 23y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.

Como usted puede ver, amado hermano, el mismo Señor Jesús (Jeshúa) hace esta declaración a sus  discípulos, “que solamente él, y nadie más, habría de morir y resucitar”. Y si todos los cristianos estamos de acuerdo en que el bautismo en agua es símbolo de la muerte y resurrección, solamente de nuestr Señor Jesús (Yeshúa): ¿Por qué debemos bautizar a una persona invocando a los tres, el Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, declararándolos con ello muertos y sepultados a ambos juntamente con nuestro Señor, si ellos no murieron ni fueron sepultados juntamente con él?
Lo que muchos cristianos, en especial líderes, no se han puesto a pensar: “Es que al bautizar a alguien lo estamos declarando simbólicamente, muerto y sepultado”, porque el bautismo en agua eso es precisamente lo que significa:
Ejemplo:
Romanos 6:3-5 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
5Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.
Colosenses 2:8-13 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 11En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.  13Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.
Por medio de estas dos porciones de las Sagradas Escrituras, descubrimos muy claramente que nos enseñan dos cosas:
1.-Que el bautismo en agua de un creyente es símbolo de muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesús (Yeshúa) solamente.
2.-Que ni Dios el Padre ni el Espíritu Santo fueron muertos y sepultados juntamente con nuestro Señor Jesús (Yeshúa).
¿No cree usted, amado hermano, que si aseguramos que en el bautismo de un creyente debemos invocar al Padre y al Espíritu Santo, los estamos declarando muertos y sepultados, y que eso podría ser hasta una terrible herejía sabienbdo que Dios es Espíritu y que hablar del Espíritu Santo es hablar del mismo Dios y que por lo tanto Él ni puede morir, y que por se Espíritu tampoco puede ser retenido por la tumba, como lo pudo ser en suj momento nuestro Señor Jesús (Yeshúa)?

“Nuestro Señor Jesús (Yeshúa) mismo reveló a sus discípulos, que sólo él moriría, sería sepultado y resucitaría de entre los muertos, pero jamás mencionó que también morirían el Padre y el Espíritu Santo”:
Lucas 24:45-46 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese,  y resucitase de los muertos al tercer día.
Por medio del apóstol Juan descubrimos, que las Sagradas Escrituras revelaban: ¡Que solamente nuestro Señor Jesús (Yeshúa) es quien habría de morir y resucitar, pero también no el Padre ni el Espíritu Santo!
Juan 20:8-9 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 9Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
De manera, “Que si nuestro Señor solamente hizo mención de su propia muerte, sepultura y resurrección, y el bautismo es el símbolo precisamente de esa muerte, sepultura y resurrección”: ¿Cómo es que se invocan también en el bautismo, al Padre y al Espíritu Santo, si solamente nuestro Señor Jesús (Yeshúa) murió, fue sepultado y resucitó?

“El apóstol Pedro declara, inspirado por el Espíritu Santo, que todos los apóstoles fueron testigos que solo nuestro Señor Jesús murió fue sepultado y resucitó, y tampoco hacen mención sobre la muerte del Padre y del Espíritu Santo”:
Hechos 2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Hechos 3:13-15 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, 15y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
Si de acuerdo a las Sagradas Escrituras, descubrimos: “Que todos los doce apóstoles de nuestro Señor Jesús (Yeshúa) tenían la revelación que solamente nuestro Señor Jesús (Yeshúa) fue quien murió, fue a la sepultura y resucitó de entre los muertos”: ¿Cómo es que alguno de ellos iba a enseñar después que en el bautismo en agua de un creyente, que es precisamente el símbolo de la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesús (Yeshúa) se invocara también al Padre y al Espíritu Santo?

Al apóstol Pablo, el hombre que según sus palabras, “no aprendió el evangelio de ningún hombre sino por revelación directa de nuestro Señor Jesús (Yeshúa)”, “que aun fue llevado al tercer cielo o a la misma gloria de Dios”: ¡Le fue revelado por el Espíritu Santo, que solamente nuestro Señor Jesús murió y solamente él resucitó!
Hechos 13:29-30 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30Mas Dios le levantó de los muertos.
Hechos 17:1-3 Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. 2Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, 3declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.
Hechos 26:21-23 Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. 22Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: 23Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.
Romanos 8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Romanos 8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Romanos 10:8-9 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Romanos 14:9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
I Corintios 15:3-4 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
II Corintios 5:14-15 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
I Tesalonicenses 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
Posiblemente muchos de mis hermanos, al leer este libro y mirar todas estas escrituras y escuchar mis argumentos, explicaciones, análisis y demostraciones, se hagan a la idea que el hermano Rodríguez está perdiendo su tiempo. Pero cuando se está afirmando: “Que en el momento de bautizar a un creyente, que es el momento en que simbólicamente se está declarando muerta y sepultada a una persona se invoquen también al Padre y al Espíritu Santo, declarándolos también muertos y sepultados juntamente con ella, creo que vale la pena entretenernos un poco y hacer resaltar estos detalles tan importantes”.
Queda claro, entonces: “Que si ni el Padre, ni el Espíritu Santo murieron ni tampoco fueron sepultados juntamente con Jesús (Yeshúa), y el bautismo en agua es el símbolo de la muerte y sepultura de nuestro Señor Jesús (Yeshúa) solamente, entonces no hay porque se deban invocar al Padre ni al Espíritu Santo en el bautismo cristiano”.


Muy pronto!!!     El libro más esperado!!!
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